Morón visitó a un viejo conocido de sus tiempos del «ascenso profundo», como Acassuso y le dio la «bienvenida» formal a la Primera Nacional, marcando claramente las diferencias entre un equipo que por primera vez accede a la segunda categoría del fútbol argentino y otro que además de estar ya asentado en el Nacional, desde hace un par de temporadas a esta parte, se sitúa más cerca de la Liga Profesional, que de aquellos lejanos y tristes días en categorías por las que jamás mereció peregrinar durante tantos años.

Y es que el Gallo de Walter Otta, en una cancha impresentable para la categoría, más allá del factor climático circunstancial y de un rival siempre complicado y con las típicas «mañas» de ese ascenso profundo, supo ir edificando de a poco y con el correr de los minutos, un triunfo merecido y laborioso, que terminó por resultar apabullante, frente a un rival al que «borró» en el complemento y al que le marcó tres goles, pero bien pudo anotarle un par más.

El Gallo edificó un triunfo merecido y apabullante, en su visita al «Quemero», con paciencia, inteligencia, buen juego y contundencia.
📸: Deportivo Morón.

 

Con el único cambio táctico de Leonel Cardozo en lugar de Elías Contreras, por el lateral diestro, respecto del once de inicio ante Chaco For Ever, de hace una semana atrás, en el Nuevo Francisco Urbano, a Morón le costó algunos minutos asentarse en un terreno de juego tan exiguo como desparejo y resbaladizo, frente a un Acassuso que supo hacer de su pequeño reducto una fortaleza inexpugnable, tanto que hasta aquí, había ganado todos sus partidos en condición de local y con autoridad, lo cual lo erigía como el sorprendente líder zonal, pese a la última derrota en Santa Fe, con un arranque frenético en la categoría, con nueve puntos en sus primeros tres partidos en el torneo.

Sin zozobras en su arco, pero también sin generar riesgo en el aérea ajena, el primer tiempo parecía extinguirse con destino de opaco cero a cero, hasta que a falta de un minuto para el tiempo cumplido y de un tiro de esquina a favor del local, Juan Manuel Olivares encabezó una contra letal, aprovechándose de un mal retroceso defensivo del equipo del «Chavo» Darío Lema, para habilitar por izquierda a Gonzalo Berterame, que con un toque sutil de derecha, por encima de Mariano Monllor, arquero del «Quemero», le daría la ventaja inicial a Morón, en el cierre de la etapa inicial, con un golazo (hasta allí) de otro partido.

Con la ventaja a su favor, era de esperar que Acassuso ganase en apuro y necesidad por empatar, mientras el Gallo hiciera lo propio en tranquilidad y paciencia, para esperar el momento preciso de comenzar a liquidar el pleito, sin sufrimientos innecesarios, como en la jornada precedente ante Chaco For Ever, en el Oeste.

Para fortuna y por mérito del equipo de Otta, apenas estaban acomodándose en el complemento, cuando Morón hallaría aún más diferencia en el resultado, antes del segundo minuto de juego del segundo tiempo: pelotazo fenomenal de Mauro Burruchaga (el destacado de la tarde, entre varios puntos altos en el Gallo), desde el círculo central del mediocampo, para la llegada por izquierda y el desborde de Gonzalo Berterame (otro de los mejores), cuyo centro rasante al punto del penal, encontraría el desvío de primera de Juan Manuel Olivares (quien completaría nuestro podio, en modo «mago» e invirtiendo roles y gentilezas, respecto del primer tanto), para el 2 a 0 del Deportivo Morón, en el amanecer de la etapa final en San Isidro.

El equipo de Walter Otta es cosa seria y goleó 3 a 0 a Acassuso, de visitante, para treparse al liderazgo de su zona.
📸: Deportivo Morón.

 

De allí en adelante, Morón demostraría las diferencias entre un equipo consolidado en el Nacional y con serias aspiraciones de Liga Profesional, respecto de otro que aún no pudo adaptarse a su primera vez en la segunda categoría de nuestro medio, pese a hilvanar una serie de tres triunfos consecutivos, algunos con goles y autoridad, en el mismo reducto del extinto «Pipo» Marín.

Mientras el Gallo no sufría peligro alguno en su área, sólo hacía falta un poco de justeza en ofensiva para terminar de liquidar en lo numérico, una victoria que Morón había cimentado de a poco, hasta convertirla en apabullante: a los 25 minutos del segundo tiempo, otro balón recuperado por Mauro Burruchaga, generaría una excelente acción individual de Santiago Kubiszyn, que ingresando al área por el medio y antes que lo atore el arquero, generoso habría de habilitar por derecha al recién ingresado Franco Fagúndez, para que el uruguayo, de regreso de su suspensión, por su injusta expulsión en Puerto Madryn, la empuje al fondo de la red, para el definitivo y contundente 3 a 0 de Morón en territorio «Quemero».

Y hasta pudo anotar el cuarto, de no mediar un par de buenas intervenciones de Mariano Monllor, en especial, para ahogar el grito de gol de Ezequiel Bulacio.

El Gallo ganó, gustó y goleó, frente al sorprendente Acassuso, en su siempre complicado reducto, para subirse a lo más alto de la Zona «A», con inteligencia, paciencia, buen juego y contundencia.

Ahora será tiempo de visitar a Almagro, en Villa Raffo.

Con la ilusión como estandarte, porque este Morón es cosa seria.

Morón apabulló a Acassuso, en San Isidro y quedó como líder de la Zona «A» de la Primera Nacional.
📸: Deportivo Morón.