Año nuevo, ilusión nueva.
El fútbol es la actividad más irracional y pasional del mundo.
Aunque las cosas importantes se definan fuera de la cancha, vamos a estar una vez más, pendientes y sufriendo por lo que ocurra dentro de ella. De lo contrario, deberíamos nacer de nuevo y seguramente, en otro país.
Dicho esto, el Gallo inició su camino en la temporada 2026 de la Primera Nacional, recibiendo a Defensores de Belgrano en el Oeste, un conjunto de Fabián Nardozza siempre duro y complicado, mañoso y peleador, de ambos lados de la línea de cal.
Con un plantel prácticamente nuevo, con doce refuerzos y apenas seis titulares que integraron la plantilla el torneo pasado, el equipo de Walter Otta intentó asumir el protagonismo de las acciones, desde el pitazo inicial de Juan Pablo Loustau, con Julio Salvá en el arco, Gerónimo Ulibarri, Braian Salvareschi, Franco Vázquez y Joaquín Livera en la línea de fondo, Mauro Burruchaga, Maxi González y Mariano Bíttolo en el mediocampo, sumados a Gonzalo Berterame, Franco Toloza y Franco Fagúndez en la ofensiva.

Año nuevo, ilusión renovada para el Morón de Walter Otta.
📸: Deportivo Morón.
En un primer tiempo de escasas emociones, con pocas llegas al arco, Morón manejó más la pelota, pero Defensores lo hizo mejor, aprovechando las ventajas de una defensa de Morón, que lógicamente aún necesita de mayores ajustes.
Así las cosas, más allá de una buena jugada colectiva, que puso a Mauro Burruchaga de cara al arco, cuyo remate sería bien controlado por Alejandro Medina, el «1» del «Dragón», promediando la primera etapa y en un contragolpe letal, la visita hallaría la ventaja inicial, puesto a correr a Ezequiel Aguirre, por el costado derecho y al pisar el área, en lugar de buscar el remate al arco, cruzarla rumbo al sector opuesto, para la llegada franca y solitaria de Patricio Moyano, que con un remate alto y esquinado, dejaría sin chances a Salvá para el 1 a 0 de Defensores de Belgrano, en uno de los varios mal retrocesos defensivos del equipo de Walter Otta.
Por si fuera poco, en la previa de la misma jugada, Gerónimo Ulibarri se lesionaría, de allí el arribo tan solitario del autor del tanto, debiendo ser reemplazado por Elías Contreras, quizá en la posición, el lateral derecho, que menos recambio tiene este Morón 2026.
Sabido es que, con la diferencia a su favor, «Defe» suele convertirse en un conjunto difícil de «lastimar», férreo y ordenado en defensa y acostumbrado a sorprender de contra.
Al cabo de un primer tiempo flojo, donde la ventaja a favor del visitante, parecía mucho premio, Morón necesitaba cambiar la imagen y ser más incisivo, para que el debut ante su gente, no terminara por complicarse aún más, ante un rival acostumbrado a jugar con los nervios locales, replegarse y perder tiempo en cada pelota parada que tuviera a su favor.
Ya en el complemento, con Matías Benítez y Juan Manuel Olivares, en reemplazo de Maximiliano González y Mariano Bíttolo, Morón saldría con otra predisposición ofensiva, más vertical y directo que en los primeros 45′, arrinconando a Defensores desde el inicio de la etapa complementaria, con la figura destacada de Gonzalo Berterame, incisivo en cada proyección por la banda diestra y un Franco Fagúndez participativo, dupla que minutos más tarde le darían el merecido empate al conjunto de Walter Otta.
Y es que a los 11′ del segundo tiempo, una diagonal del centro hacia la derecha de Berterame, se toparía con la torpeza de la defensa visitante, «tumbándolo» claramente en en el vértice del área, para el penal bien sancionado por el árbitro del encuentro.
Un minuto más tarde, con un buen remate alto, esquivado y sobre el palo izquierdo, de un arquero que se jugaría por el poste opuesto, el Gallo alcanzaría el 1 a 1, para ilusionar a todo el Oeste con revertir el resultado.

Franco Fagúndez, delantero uruguayo, uno de los refuerzos para esta temporada, fue el autor del gol de penal, para el 1 a 1 de Morón frente a Defensores de Belgrano.
📸: Deportivo Morón.
En los minutos posteriores a la igualdad, Morón tendría todo a su favor para ponerse en ventaja, pero por desgracia no supo aprovechar su mejor momento en el partido, sumado a la buena fortuna del visitante, como en aquel remate desde afuera del área de Joaquín Livera (otro de los destacados, a quien se lo ve mucho mejor físicamente, que en la temporada pasada), que reventaría el travesaño del arco visitante y se perdería por el costado.
Y tuvo algunas más, el Morón de Otta, «modelo» 2026, como la buena «apilada» por derecha de Olivares y el centro pasado, con destino a Matías Benítez, para que el ex Central Córdoba de Santiago, en una «baldosa» diera cuenta de sus condiciones, recortando hacia adentro para su mejor perfil, aunque su remate se iría desviado por sobre el travesaño.
O el intento de anticipo ofensivo de Ezequiel Bulacio, que había ingresado antes de los 30′ de la segunda mitad, en lugar del autor del gol, el uruguayo Fagúndez, que por poco no sorprende a Medina y pone en ventaja a Morón, tras un nuevo desborde desde la derecha, de un incontrolable Berterame.
En los minutos finales y con algo de cansancio a cuestas, Defensores de Belgrano volvería a equilibrar las acciones, aunque sin llevarle peligro al arco de Julio Salvá, mientras Tomás Ramírez, el ex Central Córdoba de Rosario, debutaba en lugar de Franco Toloza y a poco del final, Elías Contreras dejaba a Morón con diez, por doble amarilla.

En un debut complicado, ante un rival siempre difícil, el equipo de Walter Otta dejó buenas sensaciones de cara al futuro.
📸: Deportivo Morón.
El pitazo final de Juan Pablo Loustau, de discreto arbitraje, repartiría puntos, méritos y errores entre el Gallo y el «Dragón», con un tiempo para cada uno, aunque con la sensación que Morón lo pudo ganar en el complemento, pero no supo aprovechar su momento, luego del empate.
Punto de partida para un Morón que, con claroscuros propios de una primera fecha, pareció evidenciar variantes ofensivas que no tuvo la temporada pasada, pero con falencias en la última línea que deberá pulir con el correr de las semanas y los partidos.
Aunque, en una primera mirada, parece tener el material suficiente, una vez más, para ser protagonista del torneo que recién se inicia.
Y ahora toca volver a Madryn.
Y sí, el fútbol es la cosa más irracional y pasional del mundo.


