Morón es tan protagonista de los partidos, que los gana y hasta los pierde por sí solo.

Es que no basta con complicarse, por demérito propio, sino que últimamente, va un paso más allá y pierde partidos increíbles, como frente a All Boys, que no ganaba desde hace 11 partidos, más precisamente de marzo de este año y con un técnico interino, tras el alejamiento en la semana de Aníbal Biggeri.

Pero este Morón también está acostumbrado a darle una mano a los rivales en crisis, tanto es así que cayó, a la fecha, frente a tres de los peores equipos de la temporada, como Almagro, San Miguel y ahora un All Boys, de lo más pobre y limitado de los últimos años.

 

Morón volvió a perder de visitante, en un partido increíble ante un limitadísimo All Boys.
📸: Deportivo Morón.

 

Pero esto también es Morón, al igual que el equipo que somete de local y por momentos juega un fútbol de alto nivel, de visitante muestra su peor versión, apocado, inconexo y fácilmente vulnerable, tanto es así que, con sólo voluntad, empuje y pierna fuerte, un All Boys tan mediocre resulta capaz de complicar y hasta «resucitar» futbolísticamente, ante un equipo de Walter Otta que parece comenzar a pesarle, lejos del Oeste, la «pilcha» de líder y candidato a pelear la punta de su zona.

Y es que, un equipo que tenga aspiraciones de pelear por el ascenso a la Liga Profesional, no puede jamás cometer los errores infantiles y repetidos que cometió frente a uno de los rivales más pobres de la categoría, permitiéndole primero equilibrar las acciones, cayendo en la trampa de la mediocridad ajena y luego regalarle un triunfo impensado, por errores y horrores propios, el del final, en tiempo cumplido, propio de un jugador inexperto o directamente amateur.

Y es que un equipo que tenga aspiraciones de llegar a la máxima categoría de nuestro medio, no puede tampoco darse el lujo de jugar apenas 15 minutos y en ese lapso, dilapidar tres o cuatro ocasiones inmejorables de gol, en parte por una buena noche del arquero rival, pero en mayor medida, por la mala decisión a la hora de la definición y el empecinamiento en terminar de lujo, jugadas que sólo necesitaban de inteligencia y sencillez, para abrir el marcador y desnudar todas las falencias de su urgido rival.

Porque Morón desperdició no menos de cuatro jugadas claras de gol, antes del primer cuarto de hora de partido, cuando la noche en Floresta pintaba para un «paseo» del Gallo, ante un «Albo» sin ideas, ni respuestas, más que el empuje y el amor propio para intentar emparejar las acciones, entre dos equipos sin equivalencias en sistema de juego y jerarquía individual.

 

El Gallo tuvo sus chances en el primer tiempo y en el complemento se dejó llevar por el empuje de un All Boys necesitado de despegarse del descenso.
📸: Deportivo Morón.

 

Sin embargo, Morón se dejó llevar al terreno ideal de All Boys, el de la lucha y el rigor físico, en lugar del fútbol que sostiene como dogma el conjunto de Otta, atropellando al Gallo contra su arco, con una defensa que no termina de «engranar» y dar seguridad.

Así las cosas, y tras un primer tiempo de mayor a menor del Gallito, en el complemento el empuje de All Boys sometería a Morón, quitándole la pelota y jugando el partido en terreno de la visita, que una vez más se quedaría con diez, a falta de doce minutos para el final del partido, por la expulsión de Franco Vázquez, en parte responsabilidad propio y en otra, por estar obligado a cortar, mal y a destiempo, aquello que los mediocampistas no son capaces de cubrir e impedir en mitad de cancha.

Porque tampoco Morón puede regalar tantas pelotas evitables, por pretender salir jugando desde su propia área, generando pérdidas y un par de buenas intervenciones de Julio Salvá, en el día de su cumpleaños número 39.

Hasta que este Morón que se complica solo y no conforme con ello, gana y pierde los partidos por méritos y errores propios, en el tiempo agregado por Pablo Giménez, en una acción absurda e incalificable, Juan Cruz Esquivel intentaría salir jugando desde su propia área (??!!), hasta perder el balón, que impulsado por Iván Zafarana, terminaría con el cabezazo goleador de Santiago Apa, para hacer «revivir» a un All Boys «muerto y enterrado», por incapacidades propias.

Conclusión, Morón perdió un partido que no debía perder, por una acción amateur, dentro del área y en el minuto 90 y pico.

Derrota impensada, que dejó a Morón sin punta, pero a una sola unidad del líder, Colón de Santa Fe.
📸: Deportivo Morón.

 

Más allá del próximo partido, con Estudiantes en el Oeste y si bien el equipo sigue en la pelea, segundo a un punto de Colón, derrotas dolorosas como la registrada en la víspera, ante All Boys, implican una señal de alerta, si es que realmente se pretende soñar con algo grande.

Porque el principal problema de Morón, es el propio Morón, capaz de ganar o perder sólo los partidos.

Para ser un candidato serio, hace falta solidez y previsibilidad, algo que, por el momento, el equipo de Walter Otta exhibe de local y pierde la memoria por completo de visitante.

Derrota absurda.